A continuación, vino una de las partes mas divertidas de la marcha, pues es una bajada muy tendida y divertida hasta prácticamente la falda de la Guiana. Eso si, con un sendero muy encajado, que no permitía adelantamientos y que ante algún tropezón estuvo a punto de ocasionar alguna caída en efecto dominó. En este tramo, fue Rx8 el que pincho una de sus ruedas, y por el que tuvimos que estar un rato esperando. La Guiana.1850m La subida a la Guiana, fue la mas dura, por el cortafuegos, al final no llegamos a la cima, optando por continuar por el mismo cortafuegos rodeándola a la izquierda que ya nos llevaría al camino que baja al Campo de las Danzas, camino ancho y cuesta abajo que aprovechamos para soltar un poco las bicis, que ya empezaban a cansarse de tanto hombro. Campo de las Danzas. 1450m En el Campo de las Danzas, cogimos el camino que sale de frente, cuesta arriba, en dirección a las peñas que están por encima de Ferradillo. Después de una subida, llegamos hasta las peñas, donde aprovechamos para hacer otra parada y ojear otro poco el paisaje, al fin y al cabo estábamos allí para disfrutar de las vistas. Desandamos un poco el camino que nos había llevado a las peñas, y cogimos un desvío que sale a la izquierda que nos llevaría ya en dirección al Mirador de Orellán de Las Médulas un trayecto, ya por caminos anchos, que se hizo a buen ritmo, el hambre empezaba a apretar y el olor de las viandas que nos esperaban nos ayudaron a hacer estos últimos km. La llegada a Orellán se hace por la Braña que esta justo por encima del mirador, en la que ahora se ha emplazado un merendero, unas ultimas fotos, con nuestro patrimonio al fondo y ya directamente al mesón. El resto del día se paso rápido, una muy agradable comida, y terminada esta la vuelta a casa, ya por la carretera, pues el cuerpo después de las viandas, ya no estaba para grandes gestas deportivas, bajamos por Chano, Borrenes , Priaranza , Santalla y Villalibre, con el consiguiente pique pedalero entre algunos que habían abusado de los carbohidratos y precisaban quemarlos, a los cuales, perdimos de vista.
|  
|