Cruzamos un pequeño arroyo para comenzar el que sería uno de los primeros ascensos fuertes del día el del Collado Carballal a 1290 mts. Me habían comentado los compañeros anteriores que el tramo mas duro era sin duda la subida desde Peñalba hasta la cabeza de la Yegua, en este momento pensé como sería , pues este me parecía bastante fuerte. Finalizando la subida, al llegar se puede ver a lo lejos el pueblo de Peñalba de Santiago, al que llegamos después de una fuerte bajada, que comunica con la senda que lleva desde el pueblo a la cueva de San Genadio. La entrada a Peñalba de Santiago, por esa senda, es conocida por cualquier Berciano que se haya acercado alguna vez a este bonito pueblo, las calles empedradas, esas casas típicas con sus corredores de madera y sus techos de pizarra. Fue fácil seguir las indicaciones para encontrar el siguiente puesto de control, donde volví a comer algo de fruta y tome algún alimento energético. Lo que sucedió a partir del puesto de control de Peñalba, fue para mí el peor momento del día, pues se sube desde la altura de Peñalba a 1020 mts a la Cabeza de la Yegua a 2145 mts. Al ser la primera vez que lo hacía, no medí mis fuerzas y me abandonaron a mitad de la subida, acompañado de unos terribles calambres en el femoral derecho, que pude mas o menos paliar gracias a la ayuda de un compañero, que me cedió un poco de su crema antinflamatoria, por lo menos para aguantar hasta el siguiente puesto de control. Ni que decir tiene que en estos momentos no tuve ni ganas de sacar la cámara de fotos de la riñonera. La cuesta se hace interminable, pero lo peor es que cuando crees que ya has llegado al final, descubres al límite de tus fuerzas, que aun tienes por delante de ti otro tramo tan duro como el anterior. El desanimo cundió en mi en esa parte, hasta el punto que pensé llegar al control y retirarme. Un compañero, con mas experiencia que yo me comentó que llegado a ese punto, todos los años prometía no volver a hacer la marcha. Por fin, el cuarto puesto de control, el punto más alto de la marcha la Cabeza de la Yegua, desde la cual se veía nuestra querida estación del Morredero. Me lo tome con calma, comí, bebí, recupere fuerzas y después de aplicarme hielo, me dieron un masaje que consiguió recuperarme. Escuche como alguien le decía a sus compañeros que se retiraba por que había fastidiado la rodilla, luego me enteré que esta persona también consiguió terminarla. La verdad es que lo mejor del día empezó en ese momento. Las imágenes hablan por si solas. Primero fueron las Verdianas de 2116 mts, cuya subida prácticamente no me enteré, e inmediatamente a continuación se ve el Pico Tuerto a lo lejos, lo primero que me llamo la atención es ver los contornos diminutos de la gente que subía y el puesto de control que se resaltaba en lo alto en el cual a medida que me iba acercando se adivinaba la silueta de un perro y un par de personas mas... En estos momentos, te das cuenta como la sangre se mueve lentamente por tu cabeza, la altura y el cansancio, hacen que tus ideas vayan mas despacio de lo normal y recuerdo que aunque instintivamente seguía disparando la cámara, no era capaz de mirar siquiera los resultados. Después de ver como los contornos que llevo un rato viendo se van por fin engrandeciendo llego al control en el Pico Tuerto a 2051 mts, en el cual me hicieron una foto al llegar. |

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